Charla 1: San Jose

PRIMERA CHARLA. SAN JOSÉ

José, hijo de David, no temas”

OBJETIVOS DE ESTE CICLO DE CHARLAS ESPIRITUALES: Guiados por la Palabra de Dios y en un clima de oración encontrarme con el Señor para poder descubrir:

                                Su amor incondicional en las distintas situaciones de mi vida.

                                                                    El nuevo llamado que me hace, para renovarme en el seguimiento y en la santidad.

                                                    La respuesta nueva que puedo darle en mi entrega y servicio a los demás.

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Buscar un lugar de oración para tener estos encuentros con el Señor. Este lugar lo llamaremos “nuestra ermita”. Una vez que están ubicados en su “ermita” empiecen imagiando la naturaleza que los rodea… cielos, nubes, sol, pasto, árboles, hojas, animales, pájaros, etc.… Disfrútenla…déjense llenar de la vida que los rodea… es para contemplarla… Asómbrense por las maravillas que contemplan… “Cuantas maravillas has realizado Señor, Dios mío” (Salmo. 39, 6)

  • Métanse en ese escenario vivo… Yo soy parte de este mundo… Yo existo… tengo vida: respiro, veo, toco, siento, huelo… amo. Que mi corazón se vaya inundando de paz, serenidad, silencio.

  • Entonces es cuando lo descubro a Dios más cercano… Descubro su presencia, su cercanía, su amor… y resuena la palabra “PADRE”… Dejen resonar en el alma esta palabra…varias veces.

  • Y escuchen la voz del Padre que les dice: “Sos mi hijo/a… y te amo tanto, mi hijo/a querido/a… tan querido/a”

  • Y agréguenle esa frase u otra que cada uno invente: “Aquí estoy… para escucharte…”

  • Vamos a ir a un encuentro que tuvo el Señor al principio de su llegada a la tierra… Un encuentro misterioso… entre sueños y ángeles. Ese encuentro es ahora para nosotros…

(Leemos Mt. 1, 18-25)

  • Dentro de la infinidad de pueblos desparramados por el mundo… el ojo de Dios se detuvo en Nazaret… en ese rincón perdido…

  • Nos encontramos dentro de una familia y de una casa donde vive una mujer llamada María… que enamorada de un tal José se había comprometido y estaba por casarse…

  • El relato con una contundencia y aparente frialdad nos da una noticia imposible de entender, de comprender para el hombre… más para el pobre José. Un embarazo que por obra del Espíritu Santo la había llevado a María a convertirse en Madre…

  • Vamos ahora a detenernos en la persona y en el corazón de José… Traten de dibujarlo en su imaginación y en su corazón… Ayuda mucho ponerle rostro.

  • V. 19: En una palabra Mateo nos resume la persona, la personalidad y cómo era José: JUSTO

Para la Biblia decir esto de alguien es tanto y tan profundo que es para rezar… Ser justo es, primero que nada, tener un corazón arraigado en el amor de Dios. Es saberse amado por Dios… protegido, cuidado… El “justo” por todo eso, mira a los demás con esos mismos ojos con los que él es cuidado por Dios…

Después José es justo porque busca y hace el bien a los demás… Y se sigue que José era un hombre sincero, recto y leal (por eso veremos lo que decide hacer con María).

Ser justo es también ser generoso, compasivo, misericordioso.

En una palabra que se diga de José que es justo quiere decir que es SANTO

  • Desde esto, es como podemos comprender lo que sigue (V. 19 y 20)

No se nos cuenta nada el modo como José se entera del embarazo de María… La angustia, el dolor, la tristeza se agolparían en su corazón… Dudaba y se sentiría mal de dudar…

Preguntas tan opuestas se pisaban en su corazón: “¿por qué me hizo esto? ¿cómo puedo estar dudando así de María?”

  • En medio de esta oscuridad, José va a encontrar la luz, la respuesta y, junto con ellas, su vocación y su misión que iba a ser mucho más grande que la de ser carpintero de Nazaret.

  • (V. 20) La respuesta se dará en un encuentro. José está durmiendo y tiene un sueño.

Es un Ángel de Dios el que se aparece y lo llama por su nombre y su estirpe: hijo de David

Primero, el Ángel lo invita a sacare los miedos… Después lo llena de paz… lo serena… “No temas”

  • José recibe la respuesta que estaba buscando… Dios le explica a su manera y a la medida del justo…del santo José… Deberá creer en Dios y en que María lleva en su seno al Hijo de Dios… Y algo más: su Hijo será el Mesías, el Salvador.

  • (V. 23) El Ángel se despide afirmando el cumplimiento de la profecía de Isaías en María

  • Ahora empieza la nueva vocación de José. El Ángel lo ha invitado a una “aventura de fe”… a una misión que desde la fe podrá aceptarla o no…Puede todavía abandonarla en secreto.

  • Dios le quiere confiar a José dos tesoros… dos personas tan querida por Él… Deberá recibir a María en su casa y ser su esposo… Deberá recibir a su Hijo en su casa y ser la sombra de Dios Padre… ser su padre en la tierra.

¡Que maravilloso es el modo cómo Dios hace las cosas! Eligió esta manera tan callada… tan silenciosa… Y José será así en su vida: silencioso… En ningún momento los Evangelios nos muestran que habla: no va a emitir palabra alguna.

Y sin embargo habla… habla con sus gestos… actitudes… con su vida… EL SILENCIO de José nos va a hablar… Sus gestos van a ser su mejor respuesta a Dios y a nosotros.

Silencio que es obediencia: contempla y actúa.

Silencio que es respuesta de fe: arriesga y confía.

Silencio que recibe una misión: llevar a María (y a Jesús, su hijo) de su corazón a su casa…

Silencio que también da a luz al Hijo de Dios y le toca ponerle el nombre.

Silencio en Belén, en Nazaret, en Egipto, en Jerusalén.

Silencio en el hogar, en la familia, en la carpintería, en el templo.

Silencio de esposo y padre… de hijo de Dios.

Silencio en su misteriosa muerte.

¡CUÁNTO NOS ENSEÑAN LOS SILENCIOS DE JOSÉ! Por eso vamos a encontrarnos con el Señor que quiere hablarnos a cada uno… Vamos a dejar que el Señor nos diga lo que mejor le parezca que necesitamos en este momento.

  • Primero: nos detenemos en el V.19 y en la frase: “José era un hombre justo”. Vamos a dejar que el Señor nos diga a cada uno como me mira Él a mí…Como me describe Dios mi Padre a mí… como soy yo para Él. Lo que supone saber levantar telones, sacar filtros de mis miradas, mis conceptos y juicios… pre- juicios… ¿Cómo soy Dios Padre para Vos?

  • Segundo: Seguimos un poco más y nos quedamos en otra frase: “José resolvió abandonarla en secreto… Mientras pensaba en esto…” RESOLVER y PENSAR… Y lo unimos a lo que hoy son: mis temas, mis decisiones, mis preocupaciones… Saber entregarle a Dios Padre esos pensamientos, sentimientos que van y vienen de mi cabeza al corazón.

  • Tercero. Aprender a ejercitarnos en el SILENCIO… Hagamos como José: silencio… Acá es donde se maduran los proyectos de Dios… En el silencio es donde nos tocará escuchar lo que el Señor quiera decirnos, o empezar a decirnos de a poco. Primero que nada nos dirá: “No temas… no tengas miedo”. Y así descubro, por primera vez o, una vez más, el Amor incondicional de Dios… El amor fiel de Dios que siempre, siempre está junto… dentro de mí… nunca me faltó, aunque dudé, aflojé, me enojé, me cerré… Desde acá voy a poder escuchar al Señor que como José, me invita a una nueva mirada de las cosas…

Y terminemos la meditación mirándolo a San José… Podremos preguntarle a él lo que queramos… Seguro ahora no guardará silencio… nos hablará como un padre…como padre que es también de nosotros.