Charla 11: Simon Pedro

11° CHARLA. SIMÓN PEDRO

¿Me amas más que estos? Apacienta mis ovejas”

Vamos a acercarnos a otro protagonista del Evangelio de S. Juan que hace su propio itinerario de fe…uno de los más maravillosos y profundos: Pedro. Habíamos visto que Jesús al adoptarlo como discípulo le cambia el nombre: “Eras Simón… ahora serás Pedro… piedra” (Jn. 1,42) Pero esta piedra deberá ser pulida…, trabajada a golpes de palabras, caídas lágrimas…

Repasemos los momentos en los que aparece Pedro en este cuarto Evangelio:

  • Jn. 6, 66. Al final de la multiplicación de los panes y del misterioso discurso de Jesús, Pan de Vida, Pedro hará una confesión de fe muy sincera: “Señor, ¿a dónde iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios”. Recordar esos “a dónde” del Evangelio… Pero en esta confesión hay una palabra que deja abierta un camino por recorrer: “sabemos”. No dice “conocemos”

  • Jn. 13, 6-10. El lavatorio de los pies en la Última Cena. Pedro pasa de un extremo al otro. No comprende aún lo que es “compartir la suerte de Jesús”. Por eso, unos versículos más abajo, Jesús le enunciará su triple negación… antes del amanecer… antes que cante el gallo.(Jn. 13, 36-38)

  • Jn. 18, 15 ss. Negaciones de Pedro. Después que el miedo lo hiciera reaccionar con violencia, al cortarle la oreja a un servidor del Sumo sacerdote (Jn. 18, 10-11), Pedro experimentara un quiebre muy profundo. La piedra se ha partido antes del amanecer.

  • Jn. 20, 1 ss. Vuelve a aparecer, sin decir palabra alguna, la mañana del primer día de la semana junto al sepulcro vacío Corriendo junto al discípulo amado, Pedro entra y ve… sudarios y mortajas… El discípulo amado entró después… vio y creyó…

  • Jn 21, 1- 14 Finalmente llegamos al Epílogo del Evangelio. La gran escena de la “nueva” pesca milagrosa. Y acá no vamos a detener en dos momentos…

V.1 y 2. El lugar señalado es el lago. Lugar donde años atrás había sido el lugar del primer encuentro… la primera experiencia… Había que volver a reavivar la fe y el primer amor. Repasemos quiénes están. Se menciona cinco nombres de los siete (el Mellizo aparece acá) Habrá que ubicarse entre los dos discípulos sin nombre…

V.3. “Voy a pescar” ¿Qué le ocurre a Pedro? Ciertamente hay como una regresión en su vida… ¿No había dejado este oficio al conocerlo a Jesús? Evidentemente la roca sigue partida… Y lo que sigue en el relato lo confirma: “Esa noche no pescaron nada”. Noche de oscuridad de la fe… noche de incredulidad… noche sin peces.

V. 4. El amanecer marca ya el cambio… Y un detalle más: “Jesús estaba…” desde antes… en plena noche Jesús ya estaba, aunque ellos no lo pudieron ver… En las noches de dolor y oscuridad Dios siempre gesta algo nuevo en nuestras vidas… y nos lo irá mostrando de a poco…; como surge de a poco, la luz del amanecer.

v. 5. ss. “¿Tienen algo para comer?” Una de las tantas preguntas “capciosas” de Dios… que nos lleva a abrirnos, a “descargarnos”. Y al rugido de “No” de los discípulos, una sugerencia- mandato del Señor: “Tiren la red…” ¡Y se llenó de peces!

V.7. El primero que lo reconoce es el discípulo amado… En todo el Evangelio de S. Juan, el primero que conoce es el que ama: “Es el Señor”… confesión de fe. A este grito sigue la actitud tan linda de PedroSe tira… no puede esperar que la barca llegue!… Nada hasta la orilla… Y la túnica es lo que se ciñe… ¡Pedro cubre su desnudez… su vergüenza!

V.9. Cuando bajan está todo preparado: brasas, panes, pescados. Una nueva comida… Ahora será una comida al amanecer y junto al lago de tantos recuerdos…

V. 10. Un detalle maravilloso marca el Evangelio… “Pedro arrastra la red solo hasta la orilla… Llena de peces grandes… distintos…La red no se rompe…” La fragilidad de Pedro es quien hará posible que la red se mantenga intacta y los peces unidos dentro.

V. 10 ss. Y la comida seguirá en un silencio para que nosotros lo contemplemos en oración y lo disfrutemos… No hacen faltas palabras… menos preguntas: “¿Quién eres?” Ahora los discípulos lo conocen a Jesús…y lo disfrutan.

  • Jn. 21, 15- 19 Esta escena concluye con este diálogo maravilloso entre Jesús y Pedro. Pareciera que quedan solos… sentados y conversando…Tres preguntas y tres respuestas… Más allá de ser una confesión de fe y amor de Pedro, animémonos a hacerlas nuestras… Jesús nos pregunta a cada uno lo mismo. Y seguirá la misión: “Apacienta…”

Y al quedarnos en la tercera pregunta, veamos el cambio de Jesús: “¿Me quieres?” ¿Por qué ese cambio? Jesús se acomoda a lo que Pedro puede dar… “Señor Tú lo sabes todo…” “Quisiera amarte pero te quiero. No me animo a hablar demás…”

Y Jesús se abaja… Desde la sinceridad de nosotros el Señor hará el resto. Es como si nos dijera: “Sé que por ahora me querés…Yo te amo… Yo te voy a llevar al amor… a la alianza de amor… Yo te voy a hacer capaz de amarme y amar…” Y el que nos ata y nos llevará hacia esa meta será el mismo Jesús.

Y Jesús termina volviéndolo a llamar a Pedro: “Sígueme”… “Vení detrás…continuá mi obra de apacentar… Sé mi discípulo desde la fragilidad” Y la meta será ese “a dónde”… para cada uno será único pero con una meta común: “La gloria” (v. 19) Y esto es la comunión y la alianza de amor sin fin

  • Propuestas para la oración.

  • Tomar alguno de los textos sobre Pedro y, sobre todo, el capítulo 21. No quieran ver todo porque lo importante es disfrutar junto a Jesús… Donde encuentro gusto ahí me quedo.

  • Tratar de terminar escribiendo algo de lo que rezaron… Y esto que sea para seguir caminando como “discípulos amados