Charla 3: Los primeros discipulos

TERCERA CHARLA. LOS PRIMEROS DISCÍPULOS
“Maestro, ¿dónde vives? Vengan y lo verán”

Como una continuación de la charla anterior, empezamos viendo y escuchando a Juan Bautista que se
despide de nosotros mostrándonos a Jesús y diciéndonos: “Mírenlo al Cordero que pasa…”
Y desde acá empecemos ahora la lectura de Jn. 1, 35-51. Tengamos en cuenta algunos detalles:
 A este pasaje podríamos llamarlo: Relatos de búsquedas y encuentros: los primeros
discípulos.
 Para la fe judía, el discípulo era el que seguía al Maestro en la vida… Se elegían
mutuamente de por vida… compartían lugares, costumbres, experiencias… etc.
 Jesús pasa… ya no va hacia Juan… Y ¿qué hace Juan Bautista?… No va hacia Jesús… Lo
mira… y se lo señala  a Andrés y al otro discípulo…

V 37. Los dos discípulos al oírlo hablar así lo siguen…
Juan Bautista lo anunció a Jesús… da su testimonio… Y hace su cierre… Esas palabras: “Es necesario que
Él crezca y yo disminuya…” ahora se cumplen hasta el final. Porque entrega hasta sus discípulos… Juan
Bautista los invita a que se animen a emprender cada uno su experiencia de encuentro y de fe…
Y los dos discípulos van a buscarlo… Se lanzan a hacer esa experiencia…”Eran las cuatro de la
tarde…” Vemos la fuerza que tuvo para ellos ese primer encuentro… Ese atardecer para ellos fue algo
distinto, nuevo… se les grabó tan hondo, en lo profundo del corazón, que hasta la hora recordaron.
V 38. Esa búsqueda silenciosa de Andrés y el otro discípulo Jesús la hace encuentro ¿Qué quieren? ¿Qué
están buscando? ¿Por qué me están siguiendo? ¿Qué necesitan? ¡Cuántos interrogantes detrás de esa
simple pregunta…! Y la respuesta de ellos será una pregunta hacia Jesús: “¿Dónde vives?” De dónde
vienes… cuál es tu origen…dónde permaneces… ¿Qué haces Rabbi, Maestro?
Y la respuesta de Jesús vuelve a ser un interrogante que se hace DESAFÍO…
V 39. “Vengan y verán” Desafío que tiene dos partes una respuesta de fe de parte de los discípulos y
una promesa futura de parte de Jesús…
La respuesta queda con puntos suspensivos… respuesta siempre abierta… Porque fueron…vieron
donde vivía… y se quedaron con Él
Pero, ese dónde, ¿qué lugar es… qué pueblo o aldea?
No lo dice… Porque ese DÓNDE no es un lugar físico… es un lugar espiritual ES UN
VÍNCULO… UN ENCUENTRO… UNA PRIMERA EXPERIENCIA DE FE… Y porque creyeron y confiaron, se
supieron y experimentaron amados por Jesús… DESDE ESE DÍA…
Los frutos de ese encuentro en Andrés ¿cuáles son?
V 40. Preparar otro encuentro: el de Jesús y Simón… Pedro. Andrés se encuentra con su hermano, le
cuenta su experiencia. Andrés ya se convirtió en discípulo… en testigo de Jesús… Se lo presentó a Simón
para que haga su propia experiencia…
V 42. “Lo miró” y le dijo: “eras Simón el hijo de Juan ahora te llamarás Pedro…” Nuevo nombre…nuevo
destino… nueva relación… nueva misión…
V 43. Un tercer encuentro… Este va a ser distinto: Jesús es el que lo encuentra a Felipe…Y con una palabra
lo va a invitar a comenzar su propio camino de fe “Sigueme…” Vení…seguí mis huellas…imitá mi vida
porque así serás discípulo y testigo…”
Y por los frutos que se siguen en los otros versículos es que podemos concluir que Felipe se sumó al
grupo de discípulos de Jesús
V 45. Felipe encontró a Natanael… lo presentó desde su propia experiencia… A Felipe le faltará mucho
por conocer a Jesús…pero ya da su testimonio

Y Natanael es el que va a poner sus “peros”…, sus “resistencias”… porque era conocedor de la
ley y los Profetas…A la duda de Natanael, Felipe sin discutir le hace la misma invitación que Jesús le había
hecho a ellos antes… “Ven y verás”
Y Natanael se anima… Toma una actitud humilde…humilde y noble… Natanael es así “de fondo”.
Por eso, este israelita se gana de Jesús un elogio muy lindo que recoge la Sagrada Escritura: “un
verdadero israelita… un hombre sin doblez…”
Ante el asombro de Natanael siguen de Jesús las palabras más misteriosas “te vi antes… debajo de
la higuera…” Tiempo y lugar que quedan en el secreto de Jesús y él que si lo entendió…y por eso dirá:
“Maestro, tu eres el Hijo de Dios…el Rey de Israel”.
Jesús le sale al cruce y lo frena “¿Esto te asombra?” “Lo que te falta ver…” “Verás cosas más
grandes…”
Es ahora, en el final, donde Jesús nos va a abrir el círculo y estas palabras se las dice a los que
leen el Evangelio… ahora especialmente a cada uno de nosotros.
V 51. “Les aseguro que verán el Cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del
Hombre”. Y el Cielo se abrió porque Jesús vino a la tierra para hacer una alianza de comunión… de
amor…Por eso prepárense para lo que se viene…
Puntos para la oración
 Un detalle que puede servirles de disparador…Podemos decir que en este relato se dieron cuatro
encuentros distintos… Sin embargo hubo un quinto personaje que estuvo oculto… El discípulo
compañero de Andrés… Partamos poniéndonos cada uno en su lugar…
 Miremos las distintas escenas… disfrutemos imaginarse los escenarios… veamos a Jesús y esos
hombres… escuchemos sus diálogos e intervengamos nosotros también… Nosotros, como Andrés,
venimos con nuestra propia historia, cada uno con su camino.
Dejémonos encontrar por Jesús… Que ahora mira y pregunta:
 ¿Qué querés? ¿Qué estás buscando? ¿Me buscas a mí? ¿Estás buscando muchas otras cosas?
“Ven y Veras” Vamos a hablar de esto…
No tengamos miedo en ser como Natanael: sinceros en contarle al Señor las resistencias que puedo
estar poniéndole a Jesús…lo que me está frenando encontrarme desde la fe con el Señor.
 Pero también dejemos que Jesús nos diga, como a Natanael, cómo me ve venir: “Ahí viene… un
hombre… una mujer, así” Con lo bueno y lo malo, con lo que me gusta y no me guste que me diga el
Señor. Con las respuestas que Jesús quiera darle a mis resistencias… dudas… evasiones…
Y unas frases más que nos pueden ayudar en este rato de oración:
 “¿De dónde me conoces?” Cada uno aprópiese esta pregunta y reformúlesela a Jesús con los
cambios que quieran… para que los ayuden a que el Señor se las pueda contestar:
 “Te vi antes… te vi debajo de la higuera…” Que esos misteriosos momentos y lugares pasados hoy
puedan volver a verlos con Jesús como regalos y gracias que les dio… Quizá los olvidamos… y
ahora pueden volver a resonar en el corazón de cada uno… Experiencias pasadas que Jesús
quiere volver a sacar a la luz… Algo que no veía antes y ahora aparece… Repasemos esos antes…
esas misteriosas higueras… tantos regalos del amor de Dios.
 Y así de consolados… asombrados podrán hacer ya una primera profesión de fe como la de
Natanael: “Señor tú eres…” Escríbanla esa profesión de fe personal…Será una especie de Credo
personal.
 Y permítanle a Jesús que termine hablándole… “Tú eres Simón…” Eras esto y esto… Pero de
ahora en adelante te llamarás… Que Jesús pueda decirles un rumbo nuevo… y que puedan
escuchar también: “¡Te aseguro que verás cosas más grandes!”