Charla 5: Milagro y Sanacion

QUINTA CHARLA. ENCUENTRO Y CURACIÓN ESPIRITUAL
“¿Qué quieres de mí, Jesús, hijo de Dios?”

Vamos a acercarnos a tener un nuevo encuentro con Jesús…

Después de haber experimentado en los encuentros anteriores el amor que Dios nos tiene; de haber escuchado que Jesús nos llama de nuevo y nos propone seguirlo como discípulos suyos… amados…

Vamos a dar un paso más… Porque necesitamos darnos cuenta que, como discípulos, muchas veces encontramos obstáculos para seguirlo por el camino que Jesús nos propone; encontramos dificultades y, otras veces, ponemos resistencias

Necesitamos meditar la realidad del pecado en mi vida… Un ejercicio de oración que, lejos de verlo como duro, difícil, tedioso y oscuro, lo tenemos que ver en su aspecto positivo: como liberador, como sanador y curativo

Cuando empecemos este ejercicio de oración, pidámosle a Jesús que nos regale las gracias de:

  • Poder ver el fondo de mi corazón… Para descubrir que también hay una fuerza contraria al amor de Dios, generada por el mal espíritu. Él existe, me tienta, busca desordenarmeMe lleva al pecado… me lleva a caer en los pecados que experimento: a veces seguido o también aquellos que no guardo registro, que no descubro, que no soy muy consciente que tengo… O porque los relativizo, o les doy poca importancia…O porque no quiero verlos mucho.

  • Ser sincero, recto y veraz con Él… Descubrirle mis cadenas, mis ataduras… Esto significa: poder tener una valoración de mi “ser pecador”. No es hacer una lista de pecados… Es encontrar que este obstáculo me impide, me frena seguirlo a Jesús como discípulo suyo… seguirlo por el camino que me lleva a la verdadera felicidad… también a la santidad.

  • Despertar un sincero arrepentimiento de corazón y un deseo de conversión… “Quiero cambiar de vida… la vida… Quiero cambiar esto en mi vida…”

El texto lo vamos a dividir en una breve introducción y cuatro momentos. (Mc. 5, 1- 14)

  • Introducción: El marco del encuentro (4, 35- 5.1)
  • Primer momento: Los protagonistas del encuentro. (5, 2-6)
  • Segundo momento. El milagro- la curación. (5, 6-13)
  • Tercer momento. La aceptación y el rechazo. (5,14- 17)
  • Cuarto momento. El nuevo discípulo de Jesús (5, 18- 20)

 

  • Introducción: El marco del encuentro (4, 35- 5.1)

Un texto evangélico ciertamente fuerte… misterioso… extraño. Para rezarlo, como siempre, ayúdense de la imaginación. Traten de meterse en la escena como un protagonista y no un espectador que lo mira desde afuera. Busquen encuadrar el escenario y los personajes de este encuentro- milagro.

  • V. 1 “Llegaron a la otra orilla… región de los gerasenos”
    Jesús va más allá de la orilla… va más allá de la zona de los judíos… se interna en zonas paganas, extranjeras… no conocidas…

Animémonos a dejarlo entrar a Jesús en esas “zonas extranjeras” de nosotros… las zonas paganas… Aquellos pliegos o rincones del corazón todavía no convertidos… no purificados. Si soy sincero, veré que hay tierras sin explorar de mi corazón… Y me animo a dialogar con el Señor: “¿Por qué Jesús hasta hoy no entró?”

  • Primer momento: Los protagonistas del encuentro. (5, 2-6)

 

  • V. 2 “Apenas desembarcó le salió al encuentro un hombre…”

Jesús desembarca solo. Los discípulos se quedaron en la orilla.

  • V. 3- 5 ¿En qué situación está este hombre?

– poseído por un espíritu impuro.

– habitaba en los sepulcros

– nadie podía sujetarlo ni con cadenas ni con grillos

– nadie podía dominarlo

– vagaba entre los sepulcros y las montañas

– daba alaridos…

– se lastimaba con piedras

Es la descripción del “hombre salvaje”… El hombre de las pasiones desenfrenadas, de impulsos descontrolados, de agresiones evidentes… Dominado por el espíritu impuro

Ese “otro yo” que hay en nosotros y que se deja conducir por el mal espíritu…, Ese que escondemos muchas veces… que camuflamos.., pero que existe. ¡Y tiene una fuerza…! Y tiene una misión: no querer que Jesús entre para sanar… para que el Espíritu Santo pueda santificarnos…

  • le salió al encuentro desde el cementerio…” Como un lugar de muerte… sin posibilidad de vida.

Y este detalle nos está mostrando los rincones internos del corazón que aún no están redimidos, resucitados por Jesús… No se refiere a un pecado puntual que tengo o que cometo. Son aquellas zonas que en cada uno hablan de debilidades instaladas o de fragilidades que no llego a ver a fondo.

 

  • Daba alaridos… para resaltar el dolor… la angustia de este hombre…

  • se hería con piedras” Remarcando el grado de deshumanización de este pobre endemoniado.

El pecado es fractura, quiebre de amor… de la verdadera vida con Dios. Y este es el verdadero fondo

  • Muchas veces lo habían atado con grillos, cadenas… pero nadie podía dominarlo”.

La fuerza del mal espíritu parece invencible. Y acá aparece un doble aspecto del pecado que nos afecta a todos:

  • Ese “muchas veces” que me habla de intentos fallidos por mejorar… Y de recaídas

  • Esos “grillos y cadenas”: la búsqueda por “dominar” esos defectos que terminan en algo infructuoso porque “sigo igual” y me desanimo… o ya no me importa.

  • Segundo momento. El milagro- la curación. (5, 6-13)

 

  • Vino corriendo a postrarse frente a Él ” Jesús y el hombre se encuentran. El endemoniado está desesperado, Hay una lucha en su interior. Un querer y correr y un rechazo a la vez… un no querer.

Nosotros corramos y arrodillémonos delante de Jesús con nuestro corazón abierto… Animémonos a buscarlo en la debilidad… Que no nos de vergüenza… no salgamos corriendo…, no sigamos vagando con el pecado. Pongámonos de rodillas aunque no estemos convencidos del todo… Aunque nos tiente decirnos “si estamos cómodos así”. Anímense a decirle, a gritarle…

  • V. 7 “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios?

Un momento muy lindo para mirarlo sin miedos al Señor y rezarle con confianza y con humildad: ¿Qué querés de mí Jesús en este momento… ¿Qué me estas pidiendo?

  • V.8 “Espíritu impuro… sal de este hombre…”

Dejemos resonar esta frase… Jesús nos las dice ahora a cada uno… Experimentemos la liberación, la salvación… Y más todavía: disfrutemos, otra vez, el amor de Jesús que saca lo que yo no puedo… que me limpia… que me sana

  • V. 9 “¿Cuál es tu nombre? Legión” Una pregunta para que miremos el poder del mal… Y como el mal toma posesión no solo de personas sino de estructuras, ambientes, situaciones… “regiones”

  • V. 12 “Envíanos a los cerdos” Lo bajo, lo sucio del mal… Pero al mismo tiempo la astucia del demonio. Al menos nos quedamos en la región… seguiremos dominando esa zona pagana.

  • V. 13 “Los espíritus impuros salieron de aquel hombre” Un instante maravilloso para contemplar en oración ¡Qué maravillosa experiencia es la del perdón… el recuperar la libertad interior…, la alegría de la reconciliación.

  • … cerdos que se arrojan el mar y mueren ahogados”

Esta experiencia que es gracia pura de Dios se refuerza por esta frase e imagen. La fuerza de Cristo, superior a la de la Legión, purifica también la zona… Aunque veremos hasta qué punto.

  • Tercer momento. La aceptación y el rechazo. (5,14- 17)

Le ponemos este título porque veamos cómo nos encontramos con dos actitudes muy contrastantes:

  • V. 15 “Vieron al que estaba poseído… sentado… vestido y en sano juicio”

  • V. 17 “Entonces empezaron a pedirle a Jesús que se alejara de su territorio”

Aceptar a Jesús y su Evangelio, es animarse a cambiar la vida a fondo… Y a veces no queremos perder nuestros negocios… “nuestros chanchos”… No queremos perder ciertas zonas de dominios nuestros… Y Jesús no puede entrar porque no lo dejamos… Porque respeta nuestra libertad.

Y es el momento para preguntarnos:

¿Hasta qué profundidad quiero que Jesús entre y me sane?

¿Cuáles zonas no quiero perder?

  • Cuarto momento. El nuevo discípulo de Jesús (5, 18- 20)
  • V. 18. “le pidió (a Jesús) que lo dejara quedarse con Él”

El endemoniado purificado quiere ser un discípulo más de Jesús. Seguirlo como uno más de los discípulos. Y el Señor no lo rechaza aunque así nos pareciera.

  • V.19. “vete a tu casa con tu familia… “El lugar del discípulo es otro… Fijémonos cómo Jesús lo envía a los suyos… a evangelizar esta tierra suya. El lugar donde este hombre pertenece

  • y anúnciales a todos lo que el Señor hizo contigo”

Este final es muy lindo. Jesús se tiene que retirar pero sin embargo deja un discípulo.

El endemoniado curado que vivía aislado, solo y entre tumbas, ahora tiene que estar con los suyos. Él será el discípulo que le anunciará la Buena Noticia de Jesús. Y el final nos cuenta lo que ocurrió

  • V. 20 “Comenzó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho”

Jesús se fue… pero quedará el signo vivo… el primer discípulo de los paganos.

¿Cómo podremos terminar de rezar este texto?

Escribir a Jesús una oración a modo de salmo o de canción de gratitud de alabanza por el perdón misericordioso del Señor que nunca nos falta. Pueden guiarse por algunos textos conocidos

  • Salmo 51 (50)
  • Salmo 130 (129)