Charla 5

CURSOS DE FORMACIÓN PERMANENTE. LA SANTIDAD Y LOS SANTOS

SAN JOSÉ: Un modelo para nuestro tiempo.

QUINTA CHARLA: Los santos que nos hablan de San José.

 

  • INTRODUCCIÓN. Jesús entre los doctores de la ley. (Lc. 2, 41- 52)

 

Tomaremos otro pasaje del Nuevo Testamento que quiere ser punto de partida para nuestro encuentro de hoy. También para un posterior trabajo de oración de cada uno de ustedes, junto con el Señor y en diálogo con nuestro querido San José.

Para esto, les propongo utilizar el siguiente esquema que tiene tres pasos:

  1. Lo que nos dice la Palabra de Dios
  2. Lo que José puede decirnos
  3. Lo que le digo yo a San José y a Jesús.

 

  1. Lo que nos dice la Palabra de Dios:

 

En medio del desierto de silencio de los treinta años de la vida oculta de Jesús, aparece como un oasis la vivita de Jesús al templo cuando tenía doce años. El texto no cuenta nada maravilloso ni extraordinario. La profundidad del relato lo deberemos descubrir desde la mirada de fe y en una perspectiva redentora.

La fecha era importante para Jesús y sus padres. Era el día de su entrada oficial en la vida religiosa de su pueblo. Todo varón tenía la obligación de acudir al templo desde los doce años. A los trece se les constituía en integrante pleno del pueblo sacerdotal.

           

V.41. “Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua”. María por ser mujer no estaba obligada a ir.

  1. 42. Pareciera insinuar Lucas la novedad que era para Jesús este viaje. Este acontecimiento era de carácter nacional. Los caminos se poblaban de peregrinos. Jerusalén era un hormiguero de gente. Posadas, casas, calles abarrotadas de gente… Hasta al pie de las murallas los judíos instalaban sus carpas.

V.43. “… y acabada la fiesta” En rigor duraba siete días la celebración de la Pascua. Siendo los dos primeros y el último los más importantes.

 

  1. 43b. “María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta”

Para Jesús todo tendría un profundo significado y valor. Llegar a la Ciudad Santa…  Entrar como adulto, al lugar santo como era el Templo… La casa de Dios… la casa de “su Padre”. Presenciar el sacrificio del cordero… de manos del sacerdote… Memoria y símbolo…

El ambiente del templo se prestaba también para reuniones de doctores dispuestos a responder preguntas de peregrinos.

 

V.44-45. “Creyendo que estaba en la caravana caminaron todo un día” Era tal la costumbre de ver la obediencia que confiaban absolutamente en Jesús.

Luego llegó la angustia de sus padres que empezaron a buscarlo

 

V.46-47. San Lucas dice primero que estaba sentado entre los doctores. Agrega que hacía preguntas y que también Jesús respondía. Por lo tanto, se deduce que escuchaba con atención las explicaciones.

El evangelista termina señalando el “asombro” que producía en el auditorio presente

 

V 48-49. Encontramos en la respuesta que Jesús le da a María varias puntas para meditar. Son, por un lado, las primeras palabras que conocemos de Él. Y son misteriosas… Tanto que sus padres no las comprendieron. San Lucas usa unas pocas veces el término “deber” y siempre lo hace aludiendo a la Pasión.

 

 

  1. Lo que José puede decirnos:

 

“Preparamos esta peregrinación con anticipación porque era toda una novedad para Jesús. Para nosotros tenía, a su vez, la riqueza de recuerdos de María y míos… de años atrás.

Ahora volvíamos con Jesús ya de doce años.

            El viaje desde Nazaret lo hicimos en cuatro etapas. Todo tenía sentido religioso y sagrado: rezábamos y cantábamos desde el amanecer hasta que el sol se ponía.

Lo miraba a Jesús, una y otra vez… Veía que sus ojos brillaban a medida que nos acercábamos a la Ciudad Santa… ¿Qué sintió el muchacho al llegar al templo? ¿Qué experimentó al ver el sacrificio del cordero?

María y yo no descubrimos el movimiento espiritual que se había producido en la humanidad de Jesús… Por mi parte les confieso que no llegué a pensar lo que su corazón pudo experimentar: sentimientos, vivencias y emociones.

 

Por eso, al regresar después de las celebraciones, nos imaginamos cada uno que estaría en otros grupos dentro de la caravana que regresaba.

Que angustia experimentamos al descubrir esa noche que Jesús no estaba. Y que nadie podía darnos noticias de Él. Mi dolor crecía al ver a María tan acongojada. Regresamos con las primeras luces del día… Ciertamente fue uno de los días más largos de mi vida…

Al llegar, recorrimos la ciudad… preguntamos… Por fin entramos al Templo… Y ahí lo vimos… al tercer día. Encontrarlo fue una gran alegría. Pero enseguida vino el desconcierto. María, con sencillez, le expresó la angustia que teníamos los dos por su pérdida. Su respuesta que no comprendimos ninguno de los dos, nos dejó sin palabras…

Yo sentí que Jesús se alejaba de nuestra orilla…La duda era si ya, desde ahora, iba a separarse de nosotros. ¿Iba a empezar su misión?

Callamos… Me pareció descubrir que nuestro Hijo había crecido de repente… Y no dejamos de meditar por mucho tiempo esta respuesta. Estábamos acostumbrados a vivir en la fe y de la fe… Y así debía ser…

El camino de vuelta fue distinto… Y lo que siguió mucho más…  Ninguno de ustedes sabe todo lo que encierran esos versículos finales de Lucas cuando les dice: “vivía sujeto… iba creciendo… delante de Dios y de los hombres”.

 

 

 

  1. Lo que le digo yo a San José y a Jesús.

 

Quisiera preguntarte algunas cosas Jesús:

  • ¿Qué experimentaste al llegar a la casa de tu Padre?
  • ¿Qué sentiste al ver ese sacrificio… ese cordero degollado?

 

Y respecto a tu decisión de permanecer en el Templo varios días:

  • ¿Qué debías enseñárle a tus padres? ¿La“unción” del Espíritu que siempre conducirá tu vida y misión?
  • ¿Estás descorriendo “algo” del misterio de tu obediencia que será toda tu vida?
  • ¿Podrías contarme un poco más de tu vida oculta?
  • ¿Cómo viviste la muerte de José?

 

 

  • LOS SANTOS QUE NOS HABLAN DE SAN JOSÉ

 

 

  • Santa Teresa de Ávila

 

Santa Teresa tenía una profunda vida de oración y era tan devota de San José que le puso su nombre a todos sus monasterios y nos dejó una serie de frases que nos enseñan el amor y las gracias que recibió por intercesión de San José.

 

Tomé por mi abogado y señor al glorioso San José y me encomendé sinceramente a él; y descubrí que este mi padre y señor me libró tanto de este problema como de otros problemas mayores relacionados con mi honor y la pérdida de mi alma, y ​​que me dio mayores bendiciones de las que podía pedirle.

 

“A otros santos el Señor parece haberles dado la gracia para socorrernos en algunas de nuestras necesidades, pero de este santo glorioso mi experiencia es que nos socorre en todos ellos y que el Señor desea enseñarnos que como Él mismo estaba sujeto a él en la tierra (porque, siendo Su guardián y siendo llamado Su padre, él podría mandarle), de la misma manera en el Cielo Él todavía hace todo lo que pide. Esta ha sido también la experiencia de otras personas a las que he aconsejado que se encomienden a él; e incluso hoy en día hay muchos que le tienen una gran devoción por haber experimentado nuevamente esta verdad”.

 

“No recuerdo ni siquiera ahora que le haya pedido algo que él no me haya concedido. Estoy asombrada de los grandes favores que Dios me ha concedido a través de este venerable santo, y de los peligros de los que me ha liberado, tanto en cuerpo como en alma”.

 

“Desde hace unos años, creo, le he hecho alguna petición cada año en su fiesta, y siempre me la ha concedido. Si mi petición está mal dirigida de alguna manera, él la dirige correctamente para mi mayor bien”.

 

“Ojalá pudiera persuadir a todos para que se dediquen a este glorioso santo, porque tengo una gran experiencia de las bendiciones que puede obtener de Dios. Nunca he conocido a nadie que se dedique verdaderamente a él y le preste servicios particulares que no hayan avanzado notablemente en virtud, porque él brinda una ayuda muy real a las almas que se encomiendan a él”.

 

Solo ruego, por el amor de Dios, que el que no me crea ponga a prueba lo que digo, y verá por experiencia las grandes ventajas que se derivan de encomendarse a este glorioso patriarca y de tener devoción por él”.

 

 

  • Santo Tomás de Aquino

 

“Hay muchos santos a quienes Dios ha dado el poder para ayudarnos en las necesidades de la vida, pero el poder que se le ha dado a San José es ilimitado: se extiende a todas nuestras necesidades, y todos aquellos que lo invocan con confianza están seguros de ser escuchados”.

 

  • San Francisco de Sales

 

Este santo fue un obispo conocido por su amabilidad y por luchar varios años de su vida para dominar su ira y lograr la conversión de muchos. El hoy Doctor de la Iglesia dijo una vez:

 

“Nada le será negado [a San José], ni por Nuestra Señora ni por su glorioso Hijo”.

 

  • San Alfonso de Ligorio

 

El famoso santo italiano del siglo XVIII, también Doctor de la Iglesia, es reconocido por sus escritos sobre moral y su gran devoción a María. Entre sus obras más famosas se encuentran “Las Glorias de María”.

 

“Consideremos la vida santa que José llevó en compañía de Jesús y de María. En aquella familia no se preocupaban más que de dar gloria a Dios; sus únicos pensamientos y deseos eran complacer a Dios; sus únicos argumentos eran referentes al amor que los hombres deben a Dios y que Dios trae a los hombres, especialmente al haber enviado a la tierra a su Hijo único y morir en un mar de dolores y desprecios para la salvación de la humanidad”.

 

“No hay duda al respecto: así como Jesucristo quiso estar sujeto a José en la tierra, así hace todo lo que el santo le pide en el Cielo”.

 

“El santo ejemplo de Jesucristo, quien, mientras estuvo en la tierra, honró tanto a San José y fue obediente a él durante su vida, debería ser suficiente para inflamar los corazones de todos con la devoción a este santo”.

 

 

  • San Pedro Julián Eymard

 

Este santo francés fue un sacerdote que fundó la Congregación del Santísimo Sacramento y es Doctor de la Iglesia. Él dijo una vez:

 

“La devoción a San José es una de las gracias más selectas que Dios puede dar a un alma…Cuando Dios quiere elevar un alma a mayores alturas, la une a San José, dándole un fuerte amor por el santo bueno”.

 

Hazle [a San José] el patrón de tu familia, y pronto tendrás una prueba tangible de su mano protectora”.

 

 

  • Santa María Magdalena de Pazzi

 

La santa italiana fue una religiosa carmelita mística del siglo XVI que experimentó los estigmas y sufrió de muchas tentaciones y dolores físicos, los que ofreció con paciencia por la salvación de las almas. Ella dijo: “Él [San José] siempre favorece con especial protección a aquellas almas que están inscritas bajo el estandarte de María”.

 

 

  • San Josemaría Escrivá de Balaguer

 

¿Cómo imaginaba San Josemaría a San José?

 

“Yo me lo imagino joven, fuerte, quizá con algunos años más que Nuestra Señora, pero en la plenitud de la edad y de la energía humana. Sabemos que no era una persona rica: era un trabajador, como millones de otros hombres en todo el mundo; ejercía el oficio fatigoso y humilde que Dios había escogido para sí, al tomar nuestra carne y al querer vivir treinta años como uno más entre nosotros.

La Sagrada Escritura dice que José era artesano. Varios Padres añaden que fue carpintero. De las narraciones evangélicas se desprende la gran personalidad humana de José: en ningún momento se nos aparece como un hombre apocado o asustado ante la vida; al contrario, sabe enfrentarse con los problemas, salir adelante en las situaciones difíciles, asumir con responsabilidad e iniciativa las tareas que se le encomiendan”. (Es Cristo que pasa, n. 40).

 

 

 

  • LOS SANTOS QUE NOS HABLAN DE PARTE DE SAN JOSÉ

 

 

San Juan Bosco

 

“Entre las prácticas, por ejemplo, durante el estudio decid en vuestro corazón: San José, ruega por mí; ayudadme a ocupar bien el tiempo de estudio y de clase.

Si os viene alguna tentación: San José, ruega por mí. Al levantaros por la mañana: Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía. Al acostaros: Jesús José y María, asistidme en mi última agonía.
No olvidéis que es el protector de todos los trabajadores y que lo es también de los jóvenes que estudian. Porque el estudio es trabajo.”

 

 

San Pío de Pietrelcina

 

“San José, con el amor y la generosidad con que guardó a Jesús, así también guardará tu alma, y ​​como lo defendió de Herodes, así defenderá tu alma del Herodes más feroz: ¡el diablo! Todo el cariño que el Patriarca San José tiene por Jesús, lo tiene por ti y siempre te ayudará con su patrocinio. Él te librará de la persecución del malvado y orgulloso Herodes, y no permitirá que tu corazón se separe de Jesús. ¡Ite ad Ioseph! Acude a José con extrema confianza, porque yo, como Santa Teresa de Ávila, no recuerdo haberle pedido nada a san José sin haberlo obtenido de buena gana”.