Charla 7 – La Samatitana

SEPTIMA CHARLA. LA SAMARITANA

¿De dónde sacas esa agua viva Señor?”

Después de sabernos amados por Dios nuestro Padre, sabiendo que Él nos llama a ser sus discípulos…; y esta vocación es pura gracia del Señor, estuvimos viendo los obstáculos que encontrábamos a la hora de dar una respuesta, un sí a su llamada. Encontrábamos en nuestro interior debilidades, pecados y resistencias. (Endemoniado de Gerasa, Nicodemo)

Vamos a intentar descubrir cómo podremos superar, vencer o sobrellevar estos obstáculos y resistencias que meditábamos en las charlas anteriores. Nos acercaremos a otro personaje, una mujer, que se encuentra con Jesús. Seguimos el Evangelio de san Juan (Jn. 4, 3- 42) Para ayudarnos a rezar, el texto lo dividiremos en seis partes y le daremos un título a cada una:

  • Prólogo. Ambientación. (V. 3- 7a)

  • Primer momento del diálogo: Búsqueda y resistencias (V. 7b- 15)

  • Segundo momento del diálogo: Encuentro en la verdad (V. 16- 24)

  • Tercer momento del diálogo: Revelación y misión (V. 25- 30)

  • Intermedio: Diálogo con los discípulos (V. 31- 38)

  • Epílogo: Nuevos encuentros… nuevos discípulos (V. 39- 42)

Quisiera señalarles algunas notas únicas que tiene este encuentro de Jesús con la samaritana:

  • Prólogo. Ambientación. (V. 3- 7a)

  • Jesús va de Judea a Galilea y tiene que atravesar Samaría. Pasar por esa zona era peligroso, entre otras cosas, porque era salir de los límites de Israel y porque había otros caminos más largos pero mucho más seguros.

  • Jesús se encuentra con una mujer… samaritana… y a solasno tiene nombre. Recordemos que los Rabinos iban rodeados siempre de sus discípulos y no era costumbre que hablaran con mujeres.

  • El encuentro se da al mediodía… en un pozo. Jesús llega cansado al pozo de Jacob. Las mujeres de la aldea de Sicar iban frecuentemente a sacar agua a la mañana o por la tarde. Al mediodía estarían almorzando y haciendo un descanso de sus tareas… refugiándose del calor. Ese pozo que tenía una historia sagrada por el encuentro y el enamoramiento de Jacob y Raquel, era lugar de paso de las caravanas que iban y venían de Galilea a Judea. Lugar de encuentros… de cuentos… de chimentos y noticias. Este pozo será el lugar elegido por Jesús para un encuentro más profundo que el pozo y más lleno de vida que la misma agua…

  • La mujer llega sola a esa hora… y con su cántaro… ¿Por qué a esa hora y sola… sin las otras mujeres que era lo común?¿ Qué le está pasando a esa mujer?

  • Primer momento del diálogo: Búsqueda y resistencias (V. 7b- 15)

V. 7. “Dame de beber” Detrás de este pedido, hay en Jesús una necesidad más profunda: “Tengo sed” Pero ¿de qué?… ¿De qué tiene sed Jesús?

V. 9 Comienzan las resistencias de la mujer. Primera: “¡Cómo! Tú que eres judío…”

V.10 “Si conocieras el don de Dios…” Frente a la primera resistencia que le hace la mujer, Jesús le va a responder con dos invitaciones:

Abrirse a quien le habla. ¿Qué es el don? ¿Quién es el don? ¿Jesús? ¿Algo que Jesús da a los que se abren?

Mostrar su cántaro… es decir abrir su corazón… al don de Dios… al agua viva.

Estas dos palabras maravillosas (don y agua viva) recorrerán todo el texto de modo vivible e invisible…

V.11 “No tienes nada para sacar el agua…” Segunda resistencia de la samaritana. Una especie de ironía.

V. 13 “El que beba de esta agua tendrá…” Jesús es el don que da un agua que tiene cuatro características:

  • Procede de Jesús… el Don

  • Apaga la sed para siempre

  • Es manantial

  • Da la vida eterna

Luego esa agua viva será otra Persona… es el Espíritu…

Detengámonos a rezar con este primer momento. Jesús tiene sed del amor de cada uno de nosotros… Jesús sabe que nuestros corazones son como los cántaros… Los llenamos de tantas y tantas cosas que terminan dejándolo siempre vacíos… ¡Y volvemos a tener sed! Y hay veces que el cántaro termina sucio, resquebrajado… con mal olor

Jesús va a mostrarnos que tiene otra agua… la verdadera agua… la que nos purifica y refresca…; nos lava y sacia la sed. Únicamente nos va a pedir una cosa. Sigamos leyendo (v. 16 al 18) porque acá se inicia…

  • Segundo momento del diálogo: Encuentro en la verdad (V. 16- 24)

V. 16- 18 “Trae tu marido… No tengo… Tienes razón tuviste cinco… en eso has dicho la verdad” Animarme a decirle a Jesús la verdad. Y esto incluye tener la valentía de enfrentarme con el pecado… Esas situaciones, historias… esas fragilidades y lo que me avergüenza… Lo que aún no he podido sacar de mi cántaro porque no me animé a contárselo ni a Jesús… O también puede ser aquello que me cuesta mirar de frente: algo nuevo… o de toda la vida…o lo que nunca cambio aunque intento…

Solo la verdad nos hace libres… Y es acá donde “el don de Dios” limpia el cántaro… y experimento la alegría del perdón. Y al mismo tiempo ese don…esa agua viva me hace disfrutar de una paz nueva.

V. 19. “Señor, veo que eres un profeta” (con minúscula). La mujer se empieza a abrir y en su itinerario de fe llega hasta ahí, hasta decir eso. Ella descubre esto de Jesús. El corazón del hombre es limitado y, sin embrago, Jesús lo acepta y lo ama así…

Animémonos nosotros a decirle a Jesús: “Te veo así en mi vida…” Desde esta experiencia de encuentro, puedo verte de un modo nuevo…” “Veo que eres quien siempre me ama, a pesar de mis cinco, diez o quince maridos…”

V.20 “Créeme mujer…” Es una invitación a algo más que hasta los límites a dónde había llegado la mujer… Jesús le corre el horizonte a la samaritana que se sigue abriendo al don… al agua viva… al Espíritu.

Y aparecen palabras: “adorar; montaña; hora; espíritu y verdad” En síntesis Jesús le dirá a la mujer: “Llega el momento donde la adoración a Dios irá más allá de lugares, razas…”

Será entonces cuando, como la samaritana, nos encontremos de frente con Jesús que nos invita a dar un nuevo salto en la fe, para entrar en el …

  • Tercer momento del diálogo: Revelación y misión (V. 25- 30)

V. 25. “Yo sé que el Mesías…” El Espíritu que nos ayudó a ver la verdad de nosotros, nos llevará a descubrirlo a Jesús… y Él nos revelará también su intimidad.

V.26. Soy yo (el Mesías) el que habla contigo” La revelación que le hace Jesús es para contemplarla… Para imaginarnos el “asombro” de esa mujer… Acá vemos que sobran las palabras… Es el momento para encontrarme con el rostro de Cristo que se me sigue mostrando lleno de amor…

V. 28. “La mujer dejando allí su cántaro, corrió. Así termina el dialogo de Jesús y la mujer samaritana… Y nos va a ayudar preguntarnos

  • ¿Por qué Juan señala que dejó el cántaro?

  • ¿Por qué va corriendo?

  • ¿Qué fue a hacer la mujer samaritana a la aldea de Sicar?

  • Intermedio: Diálogo con los discípulos (V. 31- 38)

Lo hacemos preguntas para nuestra oración personal:

  • ¿Qué les pasa a los discípulos cuando ven a Jesús?

  • Epílogo: Nuevos encuentros… nuevos discípulos (V. 39- 42)

¿Cómo termina esta historia?

V. 39. “Muchos samaritanos de ese lugar habían creído por la palabra de la mujer” Maravilloso final del itinerario de esta mujer. Ella ya entró en la categoría de “discípula amada”. Su experiencia se hizo misión y testimonio…

¿Cómo termina la historia de la samaritana sin nombre?

V. 42 “Ya no creemos por lo que tú has dicho…” El discípulo pasa… la “verdad” queda

V.42b “… nosotros mismos lo hemos oído y sabemos…” ¿Qué saben los aldeanos de Sicar?

V 42c “que Él (Jesús) es verdaderamente el Salvador del mundo” Gracias a la primera discípula extranjera la Salvación entró a estas tierras paganas.