Charla San Juan Bautista

SEGUNDA CHARLA. JUAN BAUTISTA.

Es necesario que Él crezca y que yo disminuya”

Vamos a encontrarnos con Jesús, a través de la persona y la misión del profeta San Juan Bautista. Primero vayamos a ver lo que nos cuentan de él los Evangelios Sinópticos. Después pasaremos al Evangelio de Juan. Comenzamos con tres preguntas:

Primera Pregunta. ¿Quién era Juan?”

A este hombre, Jesús le reserva un elogio de los más grandes que se conocen en toda la Sagrada Escritura: “No ha nacido de mujer hombre más grande que Juan el Bautista” Y enigmáticamente Jesús agregará: “… sin embargo no hay nadie más pequeño que él” (cf. Lc. 7, 28) Para dar esa respuesta los primeros versículos del evangelio de Marcos nos van a ayudar. (Leemos 1, 2- 8)

Juan.es mensajero. Un mensajero es el que trae noticias no suyas sino de otro…, de otros. Porque Juan Bautista trae un mensaje de parte de Dios. Él es Profeta… es “la voz”.

Unos renglones más abajo se nos contará un poco más sobre él… Se nos dirá dónde vive: en el desierto (v. 4). Se nos describirá su aspecto y figura: vestía nada más que una piel de camello rústica atada por un cinturón. Nos extrañará lo que come: langostas y miel. (v.6)

Segunda pregunta: ¿Qué hacía Juan?

Juan es la voz que trae palabras… y palabras muy precisas: “Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos” (1, 3) Su mensaje apunta a un cambio, más concretamente a una conversión. Y lo repetirá junto a las aguas del Jordán, cuando se acerquen muchos a preguntarle: “Nosotros, ¿qué debemos hacer?” (Lc. 3, 10)

Y junto a esas palabras, Juan invitará a todos los que lo escuchan a realizar un gesto exterior que sea expresión de ese deseo de cambio. Hablará de un “bautismo”… bautismo con agua…; agua que purificará de sus pecados a todos los que se acerquen. Y quienes acepten recibir este signo de perdón, estarán preparados para recibir “al Otro” que viene después que Juan. Ese que viene trae un “Nuevo Bautismo”… superior, definitivo… El Bautismo en el Espíritu. Sintetizando; la misión de Juan es la de predicar y bautizar…

Tercera pregunta: “Y después, ¿qué pasó con Juan?”

Cuando “se cumplió el tiempo y llegó el Reino” que Jesús venía a inaugurar, a Juan le toco desaparecer… Comenzó “su pascua”, su paso… de este mundo al Reino predicado por Jesús.

Desde el momento en que es arrestado y abandonado en la oscuridad de una cárcel, Juan Bautista comenzará a vivir su inmolación… lenta y silenciosa. Entregará su vida predicando no ya con palabras sino con su vida…, sobre todo con su muerte…, su martirio en manos de Herodes (Mt. 14, 6-12)

  • Veamos ahora qué nos dice el Evangelio de Juan

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era luz, sino el testigo de la luz. (Jn. 1, 6-8)

Dos palabras en el Prólogo del Evangelio de San Juan nos lo definen a Juan Bautista. Juan es TESTIGO de Alguien… y da TESTIMONIO de algo… Juan es testigo de la Luz y da testimonio de una experienciade algo que él vio… que le cambió la vida… que no puede dejar de contarlo…

Vayamos ahora a ver el texto de Jn 1, 19-28 Este testigo y su testimonio hace ruido… moviliza a la gente que se acerca a escucharlo…; después ellos reciben un bautismo de agua…

Este ruido llega a que las autoridades políticas y religiosas se acerquen…. Y quieren saber varias cosas sobre Juan

Veamos las preguntas que le hacen… y las respuestas:

Primera Pregunta: ¿Quién eres tú?

Va respondiendo por etapas… como si Juan mismo se fuese conociendo, comprendiendo a sí mismo…

V 20. Confesó, no ocultó y dijo claramente… pero no dice su nombre… No contesto “Soy Juan”, ni tampoco da el nombre de su padre… de su linaje

Segunda pregunta: ¿Quién eres… qué dices de ti mismo? “Nuestros jefes quieren que les llevemos datos tuyos”

V 23. Contesta con una imagen tomada del profeta Isaías (40,3) “Soy una voz que grita… Allanen el camino al Señor…” Sigue sin decir su nombre… pero nos deja claro que su existencia tiene una razón de ser por otro… la voz que dice palabras… La voz, al terminar, enmudece y queda la Palabra… ¿dónde? En el otro… en los demás… en el corazón…” La voz pasa… la palabra permanece…” (San Agustín)

Tercera pregunta: ¿Por qué bautizas?

Por supuesto Juan no explica por qué se le dio por hacer esto… Habla de Alguien a quien ellos no conocen pero que está… Y para mostrar algo de “ese que viene”, usa una imagen maravillosa: la del esclavo… el que desataba las sandalias del Señor… del amo. Pero aclarará que él ni siquiera es como un esclavo…

(leamos Jn. 1, 29-34) Es fundamental tener en cuenta dos detalles…

  • él que viene…” Juan ve acercarse a Jesús que va hacia él…

  • Preguntarnos ¿A quién le está hablando Juan? Antes había discípulos enviados desde Jerusalén… multitudes que se bautizaban…

Ahora el texto ME HABLA A MÍ… a mí que estoy leyendo esto… a mí Juan me está señalando que lo mire al Cordero que quita el pecado y que me deje mirar por Él…

¿Cómo Juan dice esto sí solo ve acercarse un hombre común y corriente? Juan es TESTIGO de una experiencia que la vivió antes y nos la cuenta:

V 31. “Yo no lo conocía… pero hice mi experiencia de fe y mi camino de discípulo…

V 32. “Vi el Espíritu descender sobre Él y permanecer…”

V 33. “A mi alguien también me contó esto que les repito yo ahora… y porque lo VIVÍ… se los cuento.”

V 34. “Yo lo he visto y doy testimonio

¿De qué va dar testimonio? Que Jesús es el Hijo de Dios…” Y con esto vemos que Juan llegó al punto culminante… a la profesión de fe más grande que se podía… y por eso habla con autoridadse convirtió en discípulo y en algo más… (Leamos Jn. 3, 22- 30.)

V 27. “Nadie puede atribuirse nada que no haya recibido del Cielo”. ¿Qué recibió Juan del Cielo? El ser discípulo… Y por dar testimonio, Juan entra en una nueva categoría… Juan es el amigo del esposo… es el que está junto a El… lo acompaña, lo escucha… y se alegra.

Y esto Juan no lo puede callar… “mi gozo es ahora perfecto”. Yo ya terminé mi misión… llegué a la BODA y sellé con Él una ALIANZA DE AMOR.

Por eso va a poder decir “Es necesario que Él crezca y yo disminuya” (V 30). Es entonces cuando Juan desaparece del resto del Evangelio. Juan nos mostró de una vez el itinerario de discípulo

Puntos para la oración

  • ¿Quién eres tú? Yo no soy el Mesías… ni Elías.”

Llamemos a esta primera pregunta: las definiciones falsas sobre nosotros y que terminamos asumiendo como propias. O también la imagen que más o menos conscientemente muestro a los demás…

  • ¿Cómo me miran los demás?

Podríamos empezar rompiendo estas mascaras que nos hacen mover frente a los otros, no como somos en realidad, sino más bien en un mundo de apariencias… Respondo de acuerdo a lo que los otros esperan de mí… piensan y creen de mí…

  • ¿Quién eres entonces? ¿Qué dices de ti mismo?”

Ponerme frente a Dios con sinceridad, lo que en verdad soy y no soy… Lo que quiero ser y no puedo, lo que no quiero ser y tampoco puedo superar…

  • ¿Por qué bautizas?”

Equivale a mostrarle al Señor lo que hago…contarle por qué estoy haciendo ciertas cosas en mi vida… por qué no estoy haciendo esto… o esto otro?

Para dar respuesta a estas preguntas, tengamos en cuenta lo que sigue y que nos va a ayudar a encontrarnos con Jesús y a descubrirnos discípulos.

Son varias seguridades que nos dice el Señor, a través de las mismas palabras de Juan:

  • Jesús “viene hacia mí…” Antes que yo me pusiera frente a Él… Jesús estuvo esperándome para que pudiésemos encontrarnos.

  • “Es el Cordero de Dios que quita el pecado…” El que está viniendo hacia mí, puede romper con esas máscaras con las que convivo y que me atrapan… Y me pasa que lo dejo de mirar a Él y me dejo seducir por ellas…

  • Dejarme llenar por su presencia que nos va a serenar… a dar paz… más allá de cómo esté, cómo me encuentro a raíz de este encierro de tantos días… Esta presencia es puro don… es puro amor de Dios… es pura gracia… Y vendrá como el Señor quiera…

A cada uno el Señor nos irá conduciendo porque somos sus discípulos amados… “Nadie puede atribuirse nada que no haya recibido del Cielo”.

Por eso dejemos que Jesús crezca y yo disminuya… Y si me surgen las dudas, los miedos…los interrogantes…, clavemos la mirada en el Cordero que viene a nosotros… (O usemos otra imagen que nos ayude a encontrarnos con Jesús: Pastor, Buen samaritano, Pan de Vida, Luz, Esposo, etc.)

Descansando nuestra mirada en Jesús, todos los miedos, tristezas, debilidades se ven de otra manera… Y como Juan vamos a poder experimentar esa ALEGRÍA… ese GOZO del corazón… del que sabe, aunque de oído -por ahora- que es amado por Dios… y que es su discípulo amado.