Cuarta Charla: El Apostol Tomas

CUARTA CHARLA. EL APÓSTOL TOMÁS

Acerca tu mano. Métela en mi costado””

Vamos a acercarnos a otro encuentro con Jesús. Seguimos con los discípulos del Señor. Se lo menciona en el Evangelio de Juan cuatro veces… Tomás, de sobrenombre “el Mellizo”

Vamos a repasar estos momentos…

  • Primera intervención (Jn. 11) Tomás, contra el miedo y la advertencia de los otros discípulos, toma la palabra con una fuerza que llega al extremo de decir: “todos acompañémoslo a Jesús a morir a Jerusalén”…

Actitud modelo… a imitar… Un ejemplo de discípulo…

  • Segunda intervención de Tomás (cap. 14) Hablándoles de “su hora”, Jesús invita a los discípulos a que crean en Él que se va… Y se va prepararles un lugar; cada uno tiene reservado ese lugar hasta con nombre… ¿Y qué pasa? (leamos Jn. 14, 1-7)

Conocer es “hacer una experiencia de fe y de amor… de comunión…” ¿Qué cambió en Tomás? Le manifiesta a Jesús no conocer… Antes estaba seguro hasta de morir ¿Y ahora? Manifiesta la incertidumbre… no conocer el camino… reconocemos que hay una duda“No sabemos a dónde vas” (recordar que ese “a dónde” no es un lugar físico sino un vinculo…) A Tomás lo va dominando el miedo

  • Tercera intervención de Tomás: nos vamos a detener en el capítulo 20.

Veamos el contexto… Pasó toda la Pasión de Cristo… De Tomás no se habla ¿Dónde estaba? (20, 19-25)

V 19. “Al atardecer… el primer día de la semana…” Las puertas cerradas del mismo lugar de la última cena… Vemos el miedo que domina a los discípulos y los estados interiores y la fe de ellos.

Estaban atrincherados… Un detalle: fíjense que no dice “reunidos”.

Ese cenáculo, recibe el primer día de la semana una presencia que va a cambiar todo este clima. “Llegó Jesús… poniéndose en medio ¿Cómo llego? Juan no lo dice… Se puso en medio de ellos… y los saludo con la PAZ. Se puso en medio…

    • ¿Por qué quería reunirlos?

    • ¿Por qué quería que la paz reinará de nuevo entre ellos?

V 20.”Les mostró sus manos y su costado” Las heridas que el discípulo amado vio unos días atrás y que fueron causadas por los clavos en la Cruz. Él dio testimonio de eso.

Heridas… Ahora, están cicatrizadas… Heridas del que luchó…sufrió…murió… y ahora está vivo…

¿Cómo es posible tenerlo en medio de ellos? Esto no se explica porque es una experiencia de fe. Ellos lo vieron… lo experimentaron y por eso “se llenaron de alegría”. Y este es el fruto más grande de la resurrección… La alegría de un nuevo comienzo…una nueva creación…

V 21. Alegría y paz que deben transmitir: Como el Padre me envió, yo los ENVÍO”. Jesús los convierte en testigos de su resurrección. Por eso Jesús va a realizar un gesto…

V 22. Sopló y habló…. “Reciban el mismo Espíritu Santo… el mismo que bajó sobre Mí y me ungió al comenzar mi misión... Ahora ustedes están ungidos por mandato mío… y son testigos”… ¿De qué? De un nuevo comienzo… Son discípulos del perdón y la misericordia.

Hasta acá,
¿dónde está Tomás? No apareció… ¿Por qué? ¿Qué le pasa? (leemos V 24-29)

V 25. Tomás ya no cree… su fe se ha derrumbado y ha caído en la incredulidad. “Si no veo… si no toco… yo, Tomás, no creo más en lo que ustedes dicen Sin embargo hay algo que lo va a salvar a Tomás… Y es que los siguió viendo a los discípulos…

Pasados ocho días ocurre lo que va a cambiar el corazón encerrado, oscurecido de Tomás.

Los apóstoles estaban reunidos… Jesús esperó que estuviera Tomás para que, en presencia del resto, el Mellizo hiciera su experiencia.

Un detalle fabuloso ocurre desde el V 27. Jesús dialoga solamente con Tomás…
“Trae tu mano…”
¿Qué pasó con los demás? …¿Se fueron? Dónde quedaron? El Evangelio vuelve a mirar al LECTORa nosotros que somos ahora el mellizo de Tomás…El otro que tiene que hacer su experiencia de fe con Jesús resucitado.

Tomás es “el mellizo” porque está dividido internamente… Creyó… dudó… no creyó… Y ahora al verlo a Jesús, no solo recupera la fe sino que hace la confesión más grande que se recoge en todo el Evangelio de San Juan… V 28. “¡SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO!”

Este es el drama del creyente… de nosotros… Creer… dudar y no creer… Venir e irse… Acercarse y alejarse… Es lo que nos puede estar ocurriendo en estos días, meses de “encierro… de puertas cerradas”

Hagámonos el mellizo de Tomás… Animémonos a tener la experiencia única… Encontrarnos con Cristo resucitado… La resurrección de Jesús es el fundamento… el pilar de nuestra vida de fe. Toda nuestra fe está centrada en que creemos en un Dios vivo… que está hoy vivo…

Necesito volver a refrescarlo porque sino la fe tambalea. Y que de esta experiencia salga la confesión de fe de cada uno como fue la de Tomás “Eres Señor mío… Dios mío”… ¡No me lo contaron! Lo experimente…” ¿Cómo?

Es la propuesta de oración para estos próximos días… Una vez más y a pesar de eso, será la primera “nueva” vez. Nosotros tenemos una clave que nos dejo Jesús de regalo: “Felices los que creen sin haber visto”.

¡Visto!, ¿cómo Señor?

A qué tipo de mirada se refiere el Señor? A la de Tomás…

Hay un detalle que es muy lindo tenerlo en cuenta: Tomás, ¿metió los dedos en las cicatrices de Jesús? Fijense que no lo dice… Esto queda para que lo resuelva ” cada uno que será el discípulo mellizo de Tomás”

Propuestas para la oración:

  • Meterse en las escenas de este Evangelio como Tomás (ubicarme entre los personajes que están; en los lugares donde ellos están. Ver las frases o las palabras que más me resuenen)
  • Sobre todo hacer cada uno su encuentro con Jesús Resucitado… Hablen con Jesús… Disfruten el encuentro cara a cara…
  • ¿Cómo lo imaginas a Jesús resucitado? ¿Cómo me imagino yo frente a Él?
  • Terminen haciendo su propia confesión de fe… Continuando el credo que habíamos comenzado con Natanael… de un renglón… una frase… y si podemos escribámoslo