Nicodemo

SEXTA CHARLA. EL ENCUENTRO CON NICODEMO

¿Cómo se puede nacer de nuevo?”

Estos encuentros que venimos teniendo con Jesús son una invitación a hacer un itinerario espiritual… un camino con Cristo, como sus “discípulos amados”

Vamos a acercarnos a un personaje que nos ayudará a seguir profundizando en el tema que empezamos a ver la semana pasada. A la hora de experimentarnos llamados a ser discípulos de Jesús en nuestro tiempo, descubrimos los obstáculos, las dificultades y las resistencias que encontramos, ponemos o descubrimos tener.

Tomamos del Evangelio de Juan un personaje que aparece tres veces en todo el texto. El relato más importante lo recoge el Capítulo 3 (1-18) Este hombre era fariseo… formado en la fe judía… su nombre Nicodemo. Este encuentro podremos dividirlo en dos partes muy marcadas:

  • 1era parte Diálogo entre Nicodemo y Jesús (V 1 al 10)

  • 2da parte Monólogo de Jesús a nosotros… ahora a cada uno de sus discípulos (V 11 en adelante)

  • Primera Parte Diálogo de Jesús con Nicodemo

En breves notas se nos dice quién era Nicodemo. Este hombre encarna un modo de very vivir la fe en Yahvé… Fariseo, conocedor, estudioso de la Thorá (la ley); “notable” y formado…; reconocido y con autoridad y cierto poder…

Este encuentro se va a situar en un tiempo determinado del día…

V 2. “Fue de noche a ver a Jesús…” Otra vez una búsquedaun nuevo encuentro… pero de noche.

La Biblia tiene tanto para decirnos de “la noche”

  • Va de noche para no ser visto… para que no lo sepan los fariseos

  • Va de noche porque es momento de mayor intimidad…, diálogo sereno.

  • Va de noche porque oscuro está el corazón de Nicodemo… sin luz, sin “LA LUZ”… va en tinieblas hacia el encuentro de LA LUZ.

Y en ese estado, Nicodemo empieza juzgando… resolviéndolo a Jesús: “Nosotros sabemos esto: eres Maestro y Dios está contigo”. Sin mala intención Nicodemo ha sentenciado lo que Jesús es.

Sin embargo, Jesús este tema lo despeja… Siempre que uno se abre al encuentro con Él, el Señor nos desinstala nos DESCOLOCA… nos sacude… Es como si nos dijera: “¡reaccioná!”.

V 3. “El que no renace de lo alto NO PUEDE VER Lo que es lo mismo que decirle a Nicodemo: “Tu mirada de fe está “en la noche”. “Tu fe se ha oscurecido” Y cuando la fe se nubla, la luz se opaca y la tentación es dormirnos.

V 4. “¿Cómo nacer de nuevo cuando se es viejo? ¿Cómo nacer por segunda vez?” Nicodemo empieza a tropezar… “lo propio del viejo es morir no nacer de nuevo”. Esto es lo que le ha pasado a Nicodemo “es viejo en la fe”.

V. 5 “Tienen que renacer de lo alto, del agua y del Espíritu y así entrar en el Reino…” Jesús lentamente lo va a ir llevando por ese camino nuevo… del Nacimiento nuevo… Y Jesús va a usar una imagen como metáfora muy decisiva y que dice relación con el Espíritu:

V. 8 “El viento sopla donde quiere…, oyes su voz…, no sabes de dónde viene …no sabes a dónde va”

Y lo que sigue, es la conclusión que nos sirve para comprender a lo que apunta Jesús. El discípulo que ha sido ungido por el Espíritu (recordar lo que ve Juan Bautista) escucha a Dios… experimenta que Dios lo lleva… lo guía

Y aparecen unas “palabritas” de nuevo que ya nos suenan más conocidas “de dónde… a dónde”.

Y esto no es un lugar físico… es un VÍNCULO… una comunión de amor… Aquel que está atento a la voz de Dios… suelta su vida… se abandona a sus manos para que el Señor lo lleve desde dónde y hacia dónde Él quiera.

V 9. “¿Cómo es posible?” Nicodemo, por ahora, vemos que seguirá trabado.

V 10. Jesús lo descoloca más aún: “Tú que eres maestro, ¿no sabes?” Lo que equivale a decirle: “para comprender estas cosas hay que hacer un camino… un itinerario de discípulo” (no de maestro)

  • Segunda Parte Diálogo de Jesús con nosotros (v. 11 al 18)

Jesús ya no habla con Nicodemo. Habla para nosotros… Vamos a ir a escucharlo a Jesús sabiendo que en algo o en mucho nos parecemos a Nicodemo…

V.13 Es como si Jesús nos dijese… “Para hablar y dar testimonio como discípulo mío hay que dar un SALTO… nacer de nuevo… del viento del Espíritu… Y esta obra la hago Yo, que soy tu Dios… el mismo que bajo del Cielo”.

V.14 es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto”

Acto seguido, Jesús nos hará una invitación: “levantar la mirada”; no para ver una serpiente puesta en lo alto… sino para mirarlo a Él, levantado… desnudo… EN LA CRUZ.

V. 16 Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna”.

Acá vamos a comprender todo lo que ama Jesús al mundo, viendo su entrega de amor hasta el fin. Vamos a descubrir al Salvador, vamos a experimentar la salvación y vamos a CREER y por eso a recibir un nacimiento nuevo… una VIDA ETERNA”.

  • Epílogo (Jn. 19, 38 ss).

Nicodemo, que en esta segunda parte, ni lo vimos aparecer…, sí va a reaparecer. ¿Cúando? … ¿dónde? Habíamos comentado que tres apariciones tenía Nicodemo en el Evangelio de Juan. La segunda es (7, 50-53) cuando lo vemos defender a Jesús “tímidamente” frente al resto de los fariseos

Pero sí está presente en el momento supremo de la entrega de amor… “cuando Jesús fue elevado… Aprendió… y levantó la mirada”. Y por eso termina realizando uno de los gestos más lindos de amor: UNGIR Y SEPULTAR… es decir que terminó siendo discípulo… (Jn. 19, 38 ss).

Hizo su camino y el fruto de esto se dará plenamente “el primer día de la semana” cuando porque creyó nació de lo alto…

Propuestas de oración:

  • Busquemos identificarnos con Nicodemo que va al encuentro de Jesús de noche. Animarnos a sacar de nuestros corazones y poner de frente al Señor:

  • Esas “cosas” oscuras que nos pesan del pasado y nos faltan ponerlas de frente a “la Luz” que es Cristo.

  • Esas “NOSTALGIAS DEL PASADO” que no nos permiten avanzar porque no lo dejo entrar al viento del Espíritu, para que pueda refrescar nuestros corazones y así “nacer de nuevo”, hacia una vida nueva… tener una mirada hacia adelante. Pongámosle nombre a cada una de esas “nostalgias”, “noches”, “tinieblas” que paralizan la fe… la instalaron haciendo que viva una vida de discípulo de formas, de ritos pero que está avejentada.

  • Después será el momento de levantar la mirada con todo esto… Levantar la mirada hacia Cristo todo en alto… en Cruz… Y contemplemos rezando esta “donación de amor total del Señor”.

Animémonos a estar al pie de la cruz y escuchar los latidos del corazón de Jesús que nos dice: “no te condeno…vine a salvarte” Hay que animarse a “empezar de nuevo”, a “nacer de nuevo” con todo lo que llevamos “de noche” en el corazón y que tiene que ser iluminado por el viento del Espíritu.

  • Terminemos rezando con el Capítulo 19, 38ss… Hacernos Nicodemo en ese momento… ¿qué haría? ¿cómo abrazaría el cuerpo de Jesús… cómo lo cargaría… qué le diría?

  • Y nos vamos a sorprender: Porque Jesús es quien nos va a ungir a nosotros… Él mismo Jesús va a ungir y sanar nuestras propias heridas. Y quien nos va a señalar otra cruz y otro Cristo crucificado. Hoy… muy cerca nuestro hay “alguien” al que tengo que bajar de la Cruz, sostenerlo entre mis brazos y ungirlo… Porque soy otro “discípulo amado” del Señor