Octava Charla – La hemorroisa y la hija de Jairo

OCTAVA CHARLA. LA MUJER QUE SANGRABA Y LA HIJA QUE NACIO DOS VECES“¿Quién tocó mi manto?”

 

Vamos a acercarnos ahora a dos encuentros que tiene Jesús…dos escenas simultaneas que son muy fuertes… Entre otras cosas decimos fuertes porlos temas que se plantean:una larga enfermedad… y el dolor de un padre por la enfermedad seguida de muerte de su hija… una adolescente…

 

Guiados por la pluma de Marcos y como discípulos de Jesús, vamos a ponernos frente a otro gran tema:el dolor… el sufrimiento… Para nosotros, otro de los temas que lo planteamos como “dificultades y resistencias” a la hora de seguirlo a Jesús…

  • ¿Por qué sufrir?
  • ¿Cuál es el sentido del dolor?
  • ¿Cuál es la actitud de Jesús frente a los, sufrimientos, enfermedades…, frente a la muerte?

En los protagonistas de estos encuentros veamos que directa o indirectamente estamos cada uno representados…

 

  • INTRODUCCIÓN

 

Si recorremos los Evangelios, hay una enorme cantidad de pasajes donde el Señor se enfrenta con el dolor en sus distintas formas. A Jesús pareciera rodearlo las enfermedades, la pobreza, la muerte, las injusticias, etc. Otro dato: Jesús, de hecho, habla muy poco del dolor. No formula teorías sobre él Es como si Jesús prefiriese hablar más con su vida y con sus gestos y no tanto con palabras…

Por eso repasando esas actitudes podemos sacar nosotros su postura ante el dolor…

 

  • Jesús experimenta lo más hondo del dolor humano y eso lo lleva muchas veces a conmoverse
  • Jesús se acerca al dolor de los demás…se involucra, busca o recibe a los que sufren…
  • Jesús conoce la raíz profunda que se esconde en el dolor: sabe que el pecado y el dolor tienen íntima relación y conoce al tentador y sus estrategias…
  • Sabe que la fe es más fuerte que el mal y su gran instigador: el demonio… porque la última palabra la tiene el Dios de la Vida.

 

Pero la gran respuesta de Jesús ante el dolor humano es Jesús mismo. Es su “hacerse hombre”, “someterse a la prueba”. Es sumergirse de lleno en la Cruz…

La última y verdadera respuesta es Cristo mismo, su Pasión y Muerte y su Resurrección… Sin tantas palabras pero muchos gestosestán las respuestas que necesitamos cada uno en los distintos momentos de dolor que pasamos. ¡Ojo! Respuestas que necesitamos tener; no las que quisiéramos tener…,  las que le pedí al Señor me respondiese…

Es acá donde entra jugarse a fondo la fe… una fe que también tiene que crecer y madurar. Y algo más: que debe dar frutos…

 

Volvemos la mirada al dolor de Jesús y encontramos una perla escondida: Él nunca se cerró en su dolor… Siempre salió… salió a darse a los demás… Por eso su dolor fue FECUNDO…

 

Jesús siempre nos da la respuesta al por qué sufrir. Cada uno tenemos que hacer nuestra EXPERIENCIA DE FE Y AMOR… Esta experiencia es la respuesta… esas misteriosas respuestas del Señor siempre tienen un “continuará”… son respuestas abiertas y se siguen escribiendo en la vida.

Por eso ahora que vamos a ir a estos ENCUENTROS, no le pongamos al Señor premisas, pautas ni condiciones… Dejémonos encontrar por Jesús y por su incondicional amor a nosotros…

Punto de partida: empezar cada uno caminando… ubiquémonos en esas calles estrechas… imaginémonos el lugar, la hora… Detengámonos unos momentos en el primer encuentro y en esa protagonista que es una mujer enferma.

 

(Leemos Mc 5, 21-43) El texto lo vamos a ir trabajando por partes.

 

  • PRIMER ENCUENTRO. LA MUJER HEMORROÍSA (Mc. 5, 25- 34)

 

Podemos intuir de este texto varias cosas:

  • El sufrimiento marcado por una vida que se va perdiendo “en sangre”; signo de vida…
  • Una vida que se va acabando lenta pero inexorablemente…
  • Una enfermedad sin cura
  • Una soledad… por lo menos para sobrellevarla… sin contención… a ella la hace sentirse “impura” frente al resto
  • Por eso colada entre la multitud y por detrás, esta mujer espera varias cosas: pasar inadvertida… que nadie la reconozca al menos tocar el manto y ser curada por la fuerza que sabe que sale de ese hombre… Ella cree en Jesús…
  • Así experimenta su curación al instante
  • Jesús va a descubrirle la verdadera causa que le arrancó el milagro tan esperado…
  • Lo hace exponiéndola a una situación que para ella es terrible. ¿Por qué Jesús obra así?
  • “Hija tu fe te ha salvado” Es la frase de Jesús… fuerte, linda, llena de elogio y compasión hacia ella… Acá está la respuesta.

Lo que nosotros no entendemos, lo que a nosotros nos parece más lógico o más absurdo  es lo que lo hace a Dios acercarse, encontrarse con nuestro dolor, enfermedad, tristeza, prueba…

 

  • SEGUNDO ENCUENTRO. LA HIJA DE JAIRO (Mc. 5, 21- 24/ 35-43)

 

Este otro encuentro esta partido en dos escenas. Veremos quées lo que nos va a llevar a lo más hondo de este modo de obrar de Dios.

 

Primera escena(V. 21 – 24)

 

Se nos plantea el dolor de un padre por la enfermedad de su hija… Acá aparece un tercer protagonista… un jefe judío y de la sinagoga es quien lo busca a Jesús. Le pide 2 cosas a Jesús:

que vaya a su casa…

            – que le imponga sus manos…

Jesús no habla, no pronuncia palabra… Lo vemos ir… Pero el encuentro con la mujer enferma retrasa la llegada y la muerte de la hija le “gana de mano”

 

Segunda escena(V.35 – 43)

 

(V. 35) “No lo molestes más”… que frase tan curiosa, tan misteriosa…

(V. 36) Ahora Jesús habla y lo invita al jefe a 2 cosas: a no tener miedo y a tener fe

 

Pero ¿qué podría pensar este pobre jefe en medio de su dolor? Porque Jesús no le dice lo que va a hacer. Lo invita a no tener miedo ni desesperar… algo difícil en esas circunstancias…

 

(V. 39- 40) Jesús termina entrando en la casa… Ya no hay más multitud que aquellos que están en la casa. Son los que primero lloran la muerte de esta chica; segundo, murmuran de Jesús y terminan riéndose porque les dice que la niña duerme…

 

(V. 41- 43) El desenlace ocurre en el cuarto con pinceladas rápidas como quien no quiere detenerse en lo impresionante del milagro ¿Por qué tan escueto el relato de Marcos? Una mano que toma la otra…  Dos palabras en arameo y el fruto: “En seguida…”. Y la nota del asombro de todos que contrasta con las recomendaciones de Jesús: no contarlo y darle de comer…

 

  • PROPUESTAS PARA LA ORACIÓN

 

  • Rezar unidos a Jesús a partir de estos encuentros “en el dolor”.
  • Rezar junto a Jesús que también hoy sigue encontrándose con el dolor de un mundo que está golpeado por tantas formas distintas de dolores y sufrimientos.Los que venimos hablando y muchísimos otros… Piensen en “esos otros dolores”…
  • Rezar con Jesús esta realidad concreta que nos golpea: esta pandemia que nos afecta.
  • Después rezar entrando con su imaginación, con los sentidos, con el corazón…, entrando a caminar por esas callecitas de Cafarnaúm…
  • Hacerse uno con la mujer enferma. Y pónganle su nombre y su dolor a ese encuentro de Jesús con la hemorroisa… Acérquenle por delante, por detrás, de rodillas, con lágrimas, las heridas que guardan de más o menos años… Eso que sangra y que parece robarles la felicidad de sus vidas…

 

– ¿Qué le digo?… ¿Cómo se lo digo a Jesús? ¿Cómo  le cuento esto que ya sabe me hace sufrir?… ¿una vez más?

– ¿Qué me quiere decir Jesús hoy a mí?

 

  • La otra posibilidad para la oración es animarse a llevarle a Jesús como lo hizo ese padre el dolor que sufren por el otro: esa persona que cerca mío está viviendo una prueba, una cruz y que me lleva a decirle a Jesús… “Ten piedad”.

 

  • Lleven con ustedes a Jesús al encuentro de ese sufrimiento que también tiene rostro, nombre, historia… Traten de encontrarse y dejarlo a Jesús ser protagonista de sus propios dolores, sufrimientos físicos, psicológicos, afectivos, espirituales…

 

  • Jesús hoy sigue sanándonos, dándole sentido a mi dolor, sigue resucitando los muertos que cargamos en el corazón… Jesús nunca se queda callado, hoy sigue respondiéndonos con su vida, su palabra, sus gestos, sus silencios… su cruz.

           

  • Terminen un rato rezando y entregándole el sufrimiento de tantos, tantos que no conocemos: chicos abandonados, sin amor… Enfermos que nadie los visita en hospitales… Enfermos que mueren en esta pandemia lejos de sus seres queridos… y solos… Viejitos olvidados en los geriátricos o que no pueden ser visitados en estos momentos.

Contemplemos el corazón de Jesús… Y descansemos todo en Él.